27 jul. 2011

Sandwich de Huevo

Si estáis pensando en hacer algo de merendar diferente para una de estas tardes de verano, os recomiendo que probéis los finger sandwiches de ensalada de huevo. Son el acompañamiento ideal para cualquier té, y un clásico en los five o´clock teas. Los descubrí en el fantástico blog Joy the Baker y se preparan en muy poco tiempo con la ventaja de que lleva ingredientes que solemos tener en la cocina. Se pueden cambiar las hierbas frescas por cualquiera seca que tengamos a mano.  Esta receta es una adaptación de la suya.

Ingredientes (para 18 finger sandwiches):
4 huevos 
1 cucharada de cebolla dulce 
1 cucharadita de eneldo fresco 
1 cucharada de mostaza a la antigua 
4 cucharadas de mayonesa 
El zumo de medio limón 
Un puñado de lechugas variadas (yo utilicé hoja de roble, berros y rúcula)
6 rebanadas de pan de molde
Sal y pimienta al gusto

Preparación:
Cocer los huevos en agua hirviendo durante 11 minutos. Mientras tanto, picar la cebolla, el eneldo, las hojas variadas y exprimir el zumo de medio limón. Mezclar la mayonesa con la mostaza agregando el zumo junto al resto de los ingredientes. Una vez que los huevos estén cocidos, los enfriamos, los pelamos y los picamos. Solo queda añadirlos a la mezcla y rectificar de sal y de pimienta.


Extendemos la preparación sobre las rebanadas de pan de molde, cortamos la corteza para que queden más regulares, los partimos en tres partes y cada parte por la mitad. De esta manera conseguiremos que todos tengan el mismo tamaño y se puedan comer en dos bocados.

Tal y como dice Joy en su blog, quedarían todavía mejor añadiendo unos pepinillos picados...

Un poco de Historia sobre el Té de la Tarde

Curioseando por youtube, encontré varios videos dedicados al té de la tarde británico. Este habla de la etiqueta a seguir durante un afternoon tea, los diferentes menús, algunos trucos a la hora de servirlo, y termina dando una clase de modales en la mesa para Tarzán o Mowgli del Libro de la Selva, más que para personas civilizadas...


Se cuenta que el afternoon tea se popularizó durante el s.XVIII gracias a la Duquesa de Bedford, que al sentirse hambrienta entre la hora del almuerzo y la cena decidió crear una nueva comida. Verdaderamente esta comida se venía tomando desde tiempo atrás por las clases obreras y no se denominaba afternoon tea, sino high tea, por ser más contundente que el de la tarde. 

Suele servirse entre las 14h y las 17h de la tarde, en vajilla de porcelana bone china y juego de plata. En el  video vemos que se habla de los tres menús clasícos que suelen servirse:

Full Tea (Té Completo):  el té suele acompañarse de finger sandwiches (los más comunes son de pepino, de huevo, de berro y de salmón ahumado), scones con mermelada y clotted cream, buñuelos, pan de jengibre, bollos de Chealse, dundee cake, shortbread, o Victoria dandwich cake... 

Royal Tea: sigue la misma linea que el té completo pero además se sirve una copa de champagne o de vino de Jerez.

Royal Tea en el Grosvenor House
High Tea: es una verdadera comida entre las 16h y las 18h donde se sirven platos fuertes como pasteles de carne, huevos, welsh rabbit (conejo galés), quesos y postres todos ellos "regados" por té. Actualmente en el Reino Unido es una comida familiar e informal alrededor de la mesa de la cocina, pero existen otros lugares, especialmente en Estados Unidos donde denomina una tea party más que una comida.


26 jul. 2011

La Hora del Té en el Cine

Podemos encontrar muchas escenas cinematográficas en las que el té es el protagonista.  El domingo escuchando al genial Mikel López Iturriaga del blog El Comidista en a vivir que son dos días, hablaba de comidas memorables de la historia del cine, y me dió la idea para escribir este post. Vamos a repasar algunas de ellas.
  • Alicia en el País de las Maravillas. Es probablemente la más recordada gracias a su feliz, feliz no cumpleaños en la versión de 1951 de la obra de Lewis Carrol de Disney.
En el año 2010 el director Tim Burton recrea y continua la historia original.
  • Sentido y Sensibilidad, basada en la obra de 1811, del mismo nombre, de la escritora inglesa Jane Austin.
  • Orgullo y Prejuicio. También basada en una novela de Jane Austin, donde el té sigue siendo una constante.
  • Maria Antonieta: dirigida por Sofia Coppola en 2006. Lo más sobresaliente de la película fueron sin duda sus espectaculares pasteles. Pero estoy segura de que también descubrió las flores de té blanco a más de uno.
  • El Discurso del Rey. Genial escena en la que la Reina se toma el té junto a la esposa del logopeda Lionel Logue.
  • Desayuno con Diamantes. Me gusta pensar que lo que bebe Audrey enfrente de   Tiffany´s es un earl grey, aunque tiene todas las papeletas de ser café...

Lo que sí es seguro, es que desde que la empresa alemana donkeyproducts creó las bolsitas de té Tea Party, Audrey Hepburn es una gran aficionada.


¿Qué otras películas recordáis en las que el té esté presente?

21 jul. 2011

Un pecado "Sans Complexe" (Sin Complejos)

La verdad es que estoy un poco arrepentida de haber escrito uno de nuestros últimos posts... Me refiero al post sobre la tarta de limón y merengue. Desde que la hice su imagen me persigue...  Me paso día y noche pensando en ella, soñando con volver a probar su delicioso y esponjoso merengue, imaginando que saboreo su crujiente base de shortbread, paladeando su dulce y suave crema de limón... Por si eso fuera poco, todo el mundo que la probó me lo recuerda. Pero claro, teniendo en cuenta que estamos en verano, y que deberíamos estar en plena operación bikini, comernos un lemon meringue pie cada dos por tres no es lo más adecuado. Afortunadamente, y para solucionarlo, la Maison de Thé THEODOR, creo la fantástica mezcla "Sans Complexe".


Este té es una recreación de mi obsesión. Al té negro de China se le une el limón, la pasta sablé y el merengue, todo ello sin azúcar y sin calorías, ¿se puede pedir algo más? ¡Pues sí! Porque además de estar buenísimo todos sus aromas son naturales. La mezcla está tan conseguida y es tan homogénea que verdaderamente es como si nos estuviésemos comiendo la tarta, añadiéndole ese puntito de amargor que le otorga el té negro. Ni que decir tiene que no es necesario añadirle ni un gramo de azúcar porque es naturalmente dulce. Es uno de los "best sellers" en VAILIMA, el que lo prueba se vuelve adicto, exactamente igual que con la propia tarta...

18 jul. 2011

Granizado de Té Verde con Cítricos

En nuestro empeño por demostrar que el té no es solo para los días de invierno, ni para los países cercanos al Círculo Polar Ártico, hoy os traemos una receta súper fresquita que hará las delicias de todos: granizado de té verde con cítricos. Hemos elegido nuestro té Cours Mirabeau por ser el ideal para realizar esta bebida gracias a su refrescante mezcla de cítricos (naranja, mandarina, pomelo y limón). Se tardan exactamente ocho minutos en prepararlo, por lo que ya no hay excusa para dejar de tomar té en verano!


Granizado de té verde con cítricos.

Ingredientes para dos personas:
8 g de té Cours Mirabeau (o del té que hayáis elegido)
500 ml de agua
25 cubitos de hielo
3 bolas de sorbete de limón
Azúcar al gusto (opcional)

Empezamos preparando el té, calentamos agua a 75º e introducimos las hojas en la tetera con el agua, durante cuatro minutos. Mientras el té se infusiona, picamos 15 cubitos de hielo en la batidora. Cuando el té se haya infusionado, lo enfriamos en una coctelera con los 10 cubitos de hielo restantes, exactamente igual que hacemos para preparar té helado. Si queréis endulzarlo el momento de añadir el azúcar es justo antes de empezar a agitar la coctelera. Cuando el té esté frío, lo vertemos en el vaso de la batidora junto al hielo picado y a las tres bolas de sorbete de limón. El sorbete le confiere cuerpo y untuosidad, además de potenciar el sabor cítrico del té. Comenzamos a batir hasta obtener una mezcla homogénea que tenga la misma consistencia que el clásico granizado de toda la vida. Esto nos llevará unos tres minutos, pero siempre dependerá de la potencia de vuestra batidora.


Esta preparación es tan versátil que admite cualquier combinación. Elegid vuestro té favorito y añadidle el helado o sorbete que más se adapte a los aromas que lleve. En el caso de elegir un té puro, podéis aromatizarlo directamente con el helado. Este granizado se convierte en el compañero perfecto para una sobremesa de verano si le añadimos un chorrito de vodka o de ginebra... No digo más!

16 jul. 2011

Tarta de Limón y Merengue

Creo que la combinación de limón y merengue es una de las mejores alianzas que podemos encontrar en repostería. La acidez del limón se matiza gracias al dulzor y a la esponjosidad del merengue, creando una mezcla simplemente perfecta!

Hemos hecho muchas pruebas con recetas diferentes de tartas de limón y merengue, especialmente americanas, británicas y francesas. Finalmente nos hemos quedado con lo mejor de cada una de ellas dando como resultado esta deliciosa y pecaminosa "fórmula magistral" solo apta para los más golosos: 

Tarta de Limón y Merengue (12-14 porciones grandes) 

Para la base de shortbread (necesitamos un molde al menos de 28cm):
225g de mantequilla
60 g de azúcar glass
260 g de harina de trigo
2 g de sal

Precalentamos el horno a 180º, engrasamos el molde con mantequilla y lo enharinamos, así nos resultará más sencillo desmoldar la tarta. En el bol de una batidora eléctrica, o bien a mano, añadimos la mantequilla y el azúcar glass mezclando hasta conseguir que quede cremoso y suave. A continuación vamos agregando la harina y la sal progresivamente, debiendo obtener una mezcla arenosa. Ponemos la masa en el molde y la repartimos hasta cubrirlo por completo fijándola bien a las paredes. Horneamos de 16 a 18 minutos o hasta que los bordes estén dorados, pero sin que esté hecha por completo.

Para el relleno:
8 yemas de huevo
1 lata de 740g de leche condensada
El zumo de 6 limones
La ralladura de 6 limones

Mientras la base se hornea, empezamos a preparar el relleno. En primer lugar, lavamos los limones y los secamos bien para evitar que cualquier resto de suciedad pase a la tarta a través de la ralladura. A continuación los rallamos y exprimimos el zumo. Separamos las yemas de las claras, reservando estas últimas para elaborar el merengue. Batimos todos los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea. Vertemos la crema sobre la base y horneamos durante 30-35 minutos verificando que el centro está cuajado pinchando con un palillito o con un cuchillo, como si de un bizcocho se tratara. 

Para el merengue:
500 g de azúcar
8 claras de huevo
3 cucharadas de extracto de vainilla
1 taza de sirope de maiz
2g de sal

Aprovechamos que tenemos la crema en el horno, y empezamos con el merengue. Poner en un cazo agua a calentar para poner un bol resistente al calor encima y hacer un baño maría, el agua nunca debe hervir ni debe tocar nuestro bol. Antes de hacer el baño maría, batimos las claras, el azúcar, el sirope y la sal en el bol. La mezcla tendrá un aspecto muy granuloso debido al azúcar. Ponemos el bol sobre el cazo y empezamos a batir constantemente. El azúcar se habrá disuelto transcurridos unos diez minutos. Hay que tener mucho cuidado  con la temperatura de la mezcla porque las claras no deben cocinarse. Transferimos la mezcla al bol de una batidora eléctrica, nosotros utilizamos una KitchenAid, y batimos a velocidad alta hasta que se formen picos, aproximadamente unos diez minutos. La textura será suave, esponjosa y brillante. Finalizamos añadiendo la vainilla y mezclando lentamente.

Extendemos el merengue sobre la crema procurando formar picos para que quede más vistosa y bonita. Si tenéis tiempo podéis decorarla con un manga pastelera de boquilla rizada.
Ya solo nos queda introducirla por última vez en el horno a 150º durante unos 45 minutos para dorar y endurecer el merengue. Transcurrido este tiempo, dejamos que la tarta se enfríe y la metemos en la nevera al menos dos horas antes de servirla, lo ideal sería comerla al día siguiente para que todos los sabores se asienten.

La receta para esta tarta es de tamaño "super size". En concreto ésta la hice para una barbacoa de unas 30 personas, donde prácticamente todas la probaron en pequeñas porciones. Si queréis hacerla, pero no tenéis tantos invitados, no hay más que dividir las cantidades entre dos. Recordad que si elegís hacer esta última opción, los tiempos de cocción también se acortan un 25% aproximadamente.

15 jul. 2011

Ideas para preparar un "té de las cinco"

A la hora de dar una merienda o un té de las cinco, la puesta en escena se convierte en una parte fundamental de la misma. Siempre conseguiremos un mejor resultado cuanto más cuidemos la mise en place. Simplemente contando con una bonita vajilla, dulces y salados sabrosos y un poco de imaginación, podemos conseguir mesas tan espectaculares como estas:

Una mesa clásica con menaje de plata en un hotel de San Petersburgo.

Galletas decoradas y cupcakes en bandejas de tres pisos.

Un cumpleaños para niños.

Mesa de postres para boda.

Un clásico parisino: Ladurée.

Sencilla y en tonos azules.

Merienda en el jardín.

Y como colofón final, este espectacular buffet de postres.

Seguro que cogiendo algunas de estas ideas y dándole nuestro toque personal conseguimos preparar una merienda fantástica que deje a nuestros invitados boquiabiertos!

14 jul. 2011

"Una buena taza de té" por George Orwell

Aunque nos sea ajeno, el té es una constante en la literatura. Obviamente no me estoy refiriendo a nuestra literatura, me refiero a la británica y a la oriental. El té y la literatura están íntimamente ligados, no solo por las innumerables citas que encontramos sobre esta bebida, si no también por el placer de disfrutar de un buen libro acompañado de una taza de té o las tertulias literarias que se producen frente a una tetera en algún café... 

El escritor y periodista británico George Orwell era un ferviente apasionado de la bebida milenaria, y en enero de 1946 escribió un ensayo sobre como preparar una buena taza de té ("A Nice Cup of Tea"). Me pareció interesante acercaros su pequeño tratado sobre como preparar la taza de té perfecta para poder hacer una comparativa con nuestro método.
"Una buena taza de té"
por George Orwell

Si usted busca el término "té" en el primer libro de cocina que tenga a mano, probablemente no encontrará mención alguna, y si encuentra algo, serán unas pocas líneas incompletas que no le aportan nada relevante. Esto es curioso, no sólo porque el té es uno de los pilares de la civilización en este país, así como en Irlanda, Australia y Nueva Zelanda,  sino también debido a que la mejor manera de hacerlo es objeto de violentas disputas. Cuando leo mi propia receta para preparar la perfecta taza de té, aparecen once puntos, en dos de ellos tal vez no encontraría un acuerdo general, y otros cuatro son muy controvertidos... Aquí están mis once reglas, todas ellas absolutamente imprescindibles:
  • En primer lugar, se debe usar té de la India o Ceilán. El té de China tiene virtudes que no deben ser despreciadas en la actualidad (es económico, y se puede tomar sin leche), pero no lo encuentro muy estimulante, no te sientes ni más sabio, ni más valiente ni más optimista después de beberlo. Cualquiera que haya usado esta frase reconfortante "una buena taza de té", está hablando sobre el té de la India.  
  • En segundo lugar, el té debe prepararse en pequeñas cantidades, es decir, en una tetera. El té preparado en termo siempre es de mal gusto, mientras que el té del ejército, hecho en una olla, tendrá gusto a grasa y a cal. La tetera debe ser de porcelana o loza. Teteras de plata o Britanniaware producirán té de inferior calidad, así como las ollas de esmalte.  Curiosamente una tetera de peltre (una rareza en la actualidad) nos dará un té bastante aceptable.
  • En tercer lugar, debemos precalentar la tetera. Será mejor colocarla sobre una fuente de calor que por el método habitual que utilizan algunos bebedores (echando agua caliente).
  • En cuarto lugar, el té debe ser fuerte. Para una tetera de un cuatro tazas, si se va a llenar casi hasta el borde, seis cucharadas colmadas serían lo correcto. En una época de racionamiento, no se podrá realizarlo a diario, pero yo sostengo que una taza de té fuerte es mejor que veinte débiles. Todos los amantes verdaderos del té no sólo les gusta el té fuerte, sino que a medida que pasan los años, les gusta un poco más fuerte. Un hecho que lo ratifica es la ración adicional que se les pone a los jubilados.
  • En quinto lugar, el té se debe poner directamente en la tetera. Sin filtros, ni bolsas de muselina u otros dispositivos para encarcelar al té. En algunos países, se coloca un colador sobre la taza para recoger las hojas sueltas, debido a que suponen que son perjudiciales si se ingieren, pero se pueden tomar hojas de té en grandes cantidades sin que afecten negativamente a la salud. Si el té no está suelto en la tetera no sé infundirá correctamente.
    • En sexto lugar, uno debe llevar la tetera al cazo donde el agua hierve, y no al revés. El agua debe estar hirviendo en el momento en que se vierte sobre el té, lo que significa que se debe mantener al fuego mientras se echa. Algunas personas considerán que sólo se debe utilizar agua que haya sido recién hervida, pero nunca he notado haya diferencia alguna.
    • En séptimo lugar, después de echar el agua hay que remover el té, o mejor, dar a la tetera una buena sacudida,  permitiendo que las hojas se asienten.
    • En octavo lugar, se debe beber de una taza grande de desayuno, del tipo cilíndrico, no del tipo plano y poco profundo. La taza de desayuno tiene más capacidad, y con las otras  siempre se queda el té medio frío antes de comenzar a beberlo.
    • En noveno lugar, se debe retirar la nata de la leche antes de utilizarla para el té. La leche que es muy cremosa siempre le da un gusto enfermizo.
    • En décimo lugar, se debe verter el té en la taza antes que la leche. Este es uno de los puntos más polémicos, de hecho en todas las familias de Gran Bretaña probablemente hay dos escuelas de pensamiento sobre el tema. La escuela que echa primero la leche (que puede tener argumentos contundentes) y la escuela que la echa después. Yo sostengo que mi teoría es irrefutable. Al poner el té primero, se puede regular exactamente la cantidad de leche, mientras que si se hace al revés se puede poner demasiada leche y no tendrá arreglo.
    • Por último, el té, a menos que uno lo esté tomando al estilo ruso, se debe beber sin azúcar. Sé muy bien que soy una minoría. Pero aún así, ¿cómo puede denominarse amante del té de verdad si destruye su sabor poniéndole azúcar? Si le pone azúcar, sería igualmente razonable ponerle pimienta o sal. El té es amargo, al igual que la cerveza. Si lo endulzara estaría perdiendo el sabor aunténtico del té, ya que solo sabría a azúcar. Se puede obtener una bebida muy similar disolviendo azúcar en agua caliente.  Al ser preguntadas sobre el tema, algunas personas responden que no les gusta el té en sí mismo, que sólo lo beben con el fin de calentarse y despertarse, que necesitan el azúcar para que adquiera sabor. A estas personas equivocadas, yo les diría: Trate de tomar el té sin azúcar un par de semanas y es muy poco probable que vuelva a querer arruinar su té endulzándolo.
    Estos no son los únicos puntos controvertidos que surgen en relación con el consumo de té, pero son suficientes para mostrar cómo se ha convertido en un tema muy sofisticado. También está la etiqueta social que rodea a la tetera (¿por qué se considera vulgar beber té de un plato, por ejemplo?) Y mucho se podría escribir acerca de los usos subsidiarios de las hojas de té, como adivinar el futuro, la predicción de la llegada de visitantes, la alimentación de conejos, cicatrización de quemaduras, limpieza de alfombras... 

    Vale más la pena prestar atención a detalles tales como el precalentamiento de la tetera o la temperatura del agua, con el fin de hacer un buen té, que hacerlo  a cuestiones baladíes.


    ¿Que os han parecido los consejos de Orwell? ¿Creéis que siguen sirviéndo después de 65 años?