22 abr. 2013

Pastel de Chocolate sin Harina

Cada vez son más las personas que desarrollan intolerancia al gluten y tienen que seguir una dieta específica. Muchas veces resulta complicado preparar un postre para celíacos ya que las opciones para sustituir el harina de trigo por otras alteran el sabor y el resultado final. Pero con el pastel de chocolate que os traemos hoy no tendremos ese problema porque no lleva harina entre sus ingredientes. La receta proviene del fantástico libro The Primrose Bakery Book de la pastelería londinense The Primrose Bakery. Lo compramos en nuestro último viaje a la capital británica. Se nos fue un poquito la mano adquiriendo libros de repostería... (para muestra un botón).


El truco para conseguir que el pastel suba está en montar las claras a punto de nieve e incorporarlas cuidadosamente al resto de los ingredientes procurando que no se bajen.


Ingredientes (para seis personas):
200g de chocolate negro de buena calidad  (mínimo 70%)
200g de mantequilla
4 huevos grandes (separadas las claras de las yemas)
220g de azúcar moreno
Cacao en polvo y azúcar glasse para decorar (opcional)
  1. Precalentamos el horno a 180º y forramos un molde desmontable de 20cm de diámetro con papel sulfurizado, además de untarlo con mantequilla y harina para desmoldarlo perfectamente.
  2. Derretimos el chocolate junto con la mantequilla en un cazo a fuego lento vigilando que no se queme. Mientras batimos con unas varillas eléctricas la mitad del azúcar con las yemas hasta conseguir una mezcla blanquecina que triplique su tamaño.
  3. Retiramos el chocolate y la mantequilla del fuego una vez que esté derretido y lo incorporamos a las yemas batiendo hasta que quede homogéneo.
  4. En otro bol montamos las claras a punto de nieve con el resto del azúcar. Tienen que estar perfectamente montadas, de lo contrario se bajarán al mezclarlas con el resto de los ingredientes y la textura del pastel no será la adecuada. Incorporamos cuidadosamente con movimientos envolventes.
  5. Ponemos las masa en el molde y horneamos durante unos 45 minutos (asegurándonos de que esté hecho cuando al introducir la punta de un cuchillo este salga limpio). Dejamos enfriar 10 minutos antes de desmoldar en una rejilla. 

Podemos servirlo tibio o frío y estará igualmente delicioso. Si queremos podemos decorarlo espolvoreando azúcar glasse y cacao por encima. Su textura es esponjosa y ligera con un intenso sabor a chocolate. Si lo acompañamos de un helado de vainilla o con nata montada el placer se vuelve sobresaliente...

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